Página 47, no sola. No hace falta nadie que lea la tesis, ni nadie que te controle: hace falta alguien que esté escribiendo la suya mientras tú escribes la tuya.
Coworking uno a uno en videollamada: tú y otra persona, cada uno con su trabajo.
Franjas de 25 o 50 minutos, que empiezan cada cuarto de hora, todos los días a cualquier hora.
Gratis, sin tarjeta de crédito y sin publicidad.
Dos minutos para decir qué vas a hacer, luego silencio, dos minutos al final para contar cómo ha ido.
Nadie ve tu pantalla: solo se ve el vídeo, y se puede apagar.
Si no reserva nadie más, la sesión empieza igual.
Base de datos y videollamadas en servidores de la Unión Europea.
El problema de la tesis no es la dificultad, es la soledad larga
Quien escribe una tesis trabaja durante meses sin que nadie pregunte por dónde va, salvo el director de vez en cuando. No hay entregas intermedias, no hay jefe, no hay reunión: solo un documento que crece despacio y una fecha lejana.
Una sesión de coworking no cambia la tesis. Cambia una sola cosa: a esa hora hay otra persona escribiendo la suya, en videollamada, y el tiempo empieza y termina también para ella.
Dos minutos al principio para decir qué vas a hacer, silencio el resto, dos minutos al final para contar cómo ha ido. Nadie lee lo que escribes: se ve el vídeo, no la pantalla.
No hace falta alguien que te controle. Hace falta alguien haciendo el mismo esfuerzo, a la misma hora.
Cuánto escribir al día para llegar a la entrega
La cuenta que se hace de cabeza una vez al mes y conviene rehacer cada semana: lo que falta, dividido entre los días que quedan. En páginas o en palabras, como cuentes tú.
Pon la fecha y el total: el cálculo aparece aquí.
Lo que escribes se queda en este dispositivo.
Cómo se usa en un trabajo que dura meses
La misma franja cada semana. Los horarios son cada cuarto de hora, todos los días: puedes volver a la misma cita tantas veces como quieras.
Cincuenta minutos cuando toca escribir de verdad, veinticinco cuando solo necesitas reabrir el documento y quitarle el polvo.
Una frase por franja. "Capítulo tres, apartado dos" es más que suficiente: no tienes que contar por dónde vas.