Crees que le has dedicado mucho más tiempo del que le has dedicado. «Este fin de semana me pongo» no es un compromiso: es una intención, y lo primero que surge la aparta. El martes a las 21:15, en cambio, hay una franja ya reservada, con otra persona conectada.
Quien saca adelante un proyecto por las noches suele equivocarse dos veces: sobrestima las horas que le ha dedicado y subestima lo que falta. Solo hay una forma de corregirlo: mirar el registro en lugar de la memoria.
Aquí, al final de la sesión puedes puntuar de 0 a 10 cómo ha ido, si quieres: cuando lo haces, la hora vale los minutos por la nota dividida entre diez. La nota se queda escrita junto a la sesión en el registro, y el número que lees no es el que recuerdas: es lo que pasó.
No. Cada uno trabaja en lo suyo, en silencio: al principio decís en una frase qué vais a hacer, no hace falta más.
Tú, al final de la sesión, y solo si te apetece: es opcional, y es lo único que la app no decide por ti. Las horas ponderadas salen solo del tiempo cronometrado, que no se escribe a mano.
Sí, hay una franja cada cuarto de hora, todos los días: puedes volver a la misma cita tantas veces como quieras.