Todo el mundo te dice que te marques una rutina. Aquí la cita ya existe. A las 9:30 hay una sesión de veinticinco minutos, y dentro hay otra persona trabajando. Tú envías candidaturas. Mañana a las 9:30 está otra vez.
Quien busca trabajo tiene todo el tiempo del mundo y ninguna estructura: ni horario, ni compañeros, ni nadie que note si hoy no has abierto el portátil. Todas las guías para buscar empleo dicen lo mismo: «márcate una rutina, unas horas al día, lleva un registro de tus candidaturas». Aquí la cita ya está escrita en la agenda antes de que tengas que construirla tú solo.
Reservas una franja de veinticinco o cincuenta minutos y, a la hora exacta, estás en videollamada con otra persona que trabaja en lo suyo: decís qué vais a hacer, trabajáis en silencio y luego os contáis cómo ha ido.
No. Cada uno trabaja en sus candidaturas, por su cuenta: la sesión es tiempo compartido, no una entrevista ni un consejo sobre cómo buscar. Al principio decís en una frase qué vais a hacer, y luego cada uno trabaja en silencio.
La sesión empieza igualmente: durante los primeros 5 minutos buscamos a alguien mientras trabajas. Si no llega nadie, eliges tú: seguir con un compañero virtual, y si te quedas hasta el final la sesión cuenta entera, buscar a una persona en el siguiente cuarto de hora, o salir.
No, es gratis, sin tarjeta de crédito.